“Antes de que nos olviden” Tlatelolco 1968: 57 años de impunidad.

Antes de que nos olviden
Haremos historia
No andaremos de rodillas
El alma no tiene la culpa: Caifanes

Por: Enrique Gasga

La matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968, ha sido uno de los episodios trágicos de la historia contemporánea de México que no sólo ha mostrado la injusticia y el dolor de un pueblo; sino que ha mostrado también una constante de impunidad en los gobiernos presidenciales desde aquel momento hasta el presente 2025. Donde todos y cada uno de los presidentes en turno hicieron y han hecho poco o nada para ofrecer justicia a las familias de los estudiantes fallecidos por las balas del gobierno.

Los documentales que desde hace años hemos visto sobre la matanza de Tlatelolco muestran el temor de los gobiernos a la libertad de expresión del pueblo y la impunidad que los ha caracterizado desde entonces hasta hoy.

El grupo de rock mexicano en el video de la canción: “Antes que nos olviden” muestra la cruda realidad que vivieron miles de estudiantes en aquel negro 2 de octubre de 1968 y la tragedia de los mexicanos que fueron, han sido y son sus gobiernos.

No hubo ni ha habido castigo a los responsables, ni siquiera un señalamiento enérgico del gobierno en turno contra los responsables de la masacre y la lamentable realidad de que siempre los gobiernos se tapan unos a otros.

Las masacres contra el pueblo a manos de balas que tendrían que servir para cuidar al pueblo han sido utilizadas para matar las voces críticas.

A estas alturas el castigo a los responsables directos; ya está fuera del alcance de la realidad; por lo que, una decisión coherente, justa, obligada podría ser revelar los nombres de los responsables de la muerte de tantos jóvenes mexicanos, y al menos, sancionarlos simbólicamente a la vista de México.

Pero, a 57 años de la matanza de Tlatelolco, no hay ni verdad, ni castigo, ni justicia; en un México con todos lo recursos para que todos los mexicanos pudieran vivir dignamente con libertades y en paz, pero que la realidad dice lo contrario.

Hoy, como hace 57 años, eso sigue pareciendo un sueño, una utopía, una idea fuera de la realidad; mientras la realidad muestra odio, sangre de gente inocente, un México inmerso en la criminalidad y el abuso.

Aún así, México y su pueblo es grandioso, solidario en las tragedias, echado para adelante con hombres y mujeres valientes y niños y niñas creativos; pero que la tragedia del país y el freno para que sea una República fuerte con condiciones realmente dignas para toda su gente, sin niños ni ancianos pidiendo limosna en las carreteras, sin pobreza extrema, con garantía de atención médica de todo tipo, con un país seguro.

Todo eso, no es una utopía, es posible; ya que hay los recursos suficientes para que México tenga justicia y no sólo mendrugos. Pero los gobiernos federales y la gran mayoría de os demás, han quedado a deber mucho a los campesinos, a los enfermos, a las familias en estado de pobreza o pobreza extrema, a los niños, a los ancianos, a las madres solteras, a las víctimas de delitos, a las personas desaparecidas y sus familias, a las personas víctimas de violencia o abuso, a los estudiantes, a los maestros, a los obreros, a los emprendedores, a los policías, a los bomberos, a los rescatistas, a los electores, a los cientos y a los miles de estudiantes asesinados en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco en 1968.

Pero quedan, y a diario nacen voces que seguirán criticando el mal proceder de los gobiernos; sin la esperanza de que un día algún gobierno haga justicia y deje descansar a los muertos que sólo utiliza para sus discursos de demagogia, pero con la firme convicción de que voces honestas y valientes continúen contando la historia de esas masacres. “Antes de que nos olviden, haremos historia” Mi solidaridad con las familias que perdieron un hijo o una hija, un hermano o una hermana o a algún ser querido en la matanza de Tlatelolco a 57 años de impunidad.

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