Comentario desafortunado de Ana Lilia Rivera puede desplomarla en encuestas.
Por; Enrique Gasga
Si bien, las encuestas sobre popularidad de cualquier aspirante a alguna candidatura son sólo un escenario del momento en que se elaboran las mismas; ya que pueden cambiar y de un momento a otro o gradualmente mostrar la caída de la popularidad del aspirante por diferentes situaciones o errores cometidos por el propio aspirante o por su equipo; y entonces el escenario puede cambiar inminentemente.
La muestra de esos escenarios; sin duda, se pueden ver en este momento tras las declaraciones desafortunadas hechas recientemente por la actual Senadora Ana Lilia Rivera Rivera al no medir el calificativo contra quienes han cuestionado su actividad; y cuyo calificativo ha generado un torrente de críticas de medios locales y nacionales; así como de representantes ciudadanos y opinión pública por el mal manejo de la Senadora a la crítica y la ha puesto en el ojo del huracán como una política intolerante metiéndola en una crisis de popularidad y poniendo en riesgo la confianza en su persona para alcanzar la candidatura buscada.
El problema se agudiza cuando el activo fuerte de la Senadora han sido algunas encuestas que en determinado momento la han puesto a la cabeza de otros posibles aspirantes; aunque cabe mencionar que, poco a poco la distancia entre Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez García se ha ido cerrando incluso algunas han puesto en empate técnico a ambos aspirantes o a Alfonso Sánchez García con una modesta ventaja sobre Rivera Rivera ; es decir, mientras la primera ha ido perdiendo puntos, el segundo los ha ido ganando y esto no es algo ajeno a las precampañas y campañas políticas.
Pero, las encuestas no son un indicador de triunfo absoluto y menos cuando apenas es el preámbulo de las campañas internas de dicho partido; sino que son un indicador para saber en qué puntos hay debilidades y como mantener o hacer crecer más las fortalezas que se tengan.
Y en esta parte surge otro problema para Rivera Rivera; ya que las encuestas son sólo un punto que ayuda a fortalecer el discurso político si éstas se usan adecuadamente; pero en modo alguno, las encuestas y el discurso son determinantes para un triunfo; ya que hay otros puntos como las estructuras de partido y personales que apoyan a los aspirantes o candidatos, según sea el caso; están los recursos económicos y personales con que cuentan y están los consensos con grupos de poder que gradualmente van a contribuir a convencer a más militantes o ciudadanos de brindar su apoyo al aspirante o candidato, donde todo es importante.
Y ahí, el problema se agudiza; ya que si echamos un vistazo en todos esos temas parece que Alfonso Sánchez lleva la delantera en todos; mientras que Ana Lilia Rivera sólo mantenía el discurso y las encuestas como fortalezas, y no es que no tuviera capital en los otros temas; pero evidentemente es mucho menos al del actual alcalde de la capital.
El riesgo entonces de cometer errores como el de la Senadora que ha sido percibido como un signo de intolerancia a la crítica y violencia simbólica contra quienes la han criticado, viene a convertirse en un duro golpe a su popularidad por la cascada de críticas que ya impactan en su contra afectando su imagen y que, sin duda, pueden impactar negativamente en las encuestas; donde el impacto y con ello la baja de popularidad en las encuestas puede depender del manejo que se haga de esta crisis; pero hasta el momento, no se ve un manejo adecuado y la caída parece inminente.
